La otra cara del 1-O

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Manifestantes por la unidad de España en Madrid. Imagen de LaRed21

Si de algo está sirviendo el conflicto en torno al referéndum catalán es para medir la presencia de la ultraderecha en España. Mientras asistíamos estupefactos al auge de partidos pseudofascistas en el resto de Europa, aquí la dinámica electoral se mostraba bien distinta, desatándose encarnizadas batallas por ocupar el “centro” del tablero político. Es por eso que muchos han hablado de la “excepción española” y otros tantos han -hemos- podido suspirar aliviados aquello de “pues tampoco estamos tan mal”.  Seguir leyendo “La otra cara del 1-O”

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El silencio

[Publicado originalmente en atwatheory.blogspot.com el 17 de mayo de 2015]

Contaba que de tanto esperar se le paró el tiempo en las narices. Sin suspiros mediadores se detuvo todo en una céntrica calle de la ciudad. Y sin embargo eran él y el inmenso abandono que le acompañaba lo único que permanecía quieto. A su alrededor se palpaba el frenetismo aunque nada se moviera y su anhelo de estáticas armonías agonizaba despedazado como las putas en sus esquinas.

Decía entonces que en el mundo de la historia detenida las personas lloran, sangran y se matan, y toman aire a bocanadas y lo echan a carcajadas. Que en el breve instante de los relojes congelados la lucidez se desorbita y se vuelve punzante y pendenciera contra la piel que habita.

Se estremecía al recordar el segundo más largo de sus más cortos días, pues nada fue lo mismo desde entonces y ahora se sabe eterno en su fútil viaje. Susurra hoy su voz cansada los mil secretos que se gritan cada día y se pierden cada noche y cuenta, cuenta que hay un silencio que ensordece en nuestra vida oscura. Que nadie alcanza a escuchar romperse el delgado hilo que mantiene en vilo la cordura.

Falles fetes fum

[Publicat originalment en atwatheory.blogspot.com el 20 de març de 2015, text editat]

Em tocà una terra, fa ja uns quants anys,

on s’estila el delicat gust per cremar.

El fet de reduir el treball de tot un any

a la seua més mínima expressió,

com fascina a estes gents!

La patètica degradació

de ser falla

i ser foc,

i ser fum,

i deixar de ser,

per renaixer algú dia.

I què desaprofitada esta singular virtut de destruir,

de fer-ho entre rialles i fer-ho vivament, impulsivament, naturalment,

com el ball sensual al qual el foc ens convida.

Tan desaprofitada que li fa a u fantassejar a prop del dia

al qual no cremem tan sols cartrons bellament disposats,

un dia al qual la flama embriagadora se’ns cole a l’ànima

i ens incite, valents, a anar més enllà.

Imagina que comencem per cremar xicotetes coses,

eixes que sempre ens han disgutat.

Podriem desfer-se d’aquell regal que no vas demanar,

o aquell llibre avorrit que t’obligaren a llegir.

Que el foc els consumisca a ells

mentre a tu ho fa l’ebrietat de consumir.

Podríem botar-li foc a eixos edificis

que et van tapar les vistes al mar.

O què collons, cremem l’ajuntament,

amb decisió, sense recular!

Construeix al teu cap la deliciosa imatge

de tirar la Rita al foc,

i que l’acompanyen tants altres farsants!

Imagina cremar la indolent capacitat d’estes gents

per a banalitzar amb lleuregesa les més greus ofenses,

les burles indignes a una humiliada dignitat.

Imagina com es cremen estos murs decadents.

Esta València i la seua pudor podrida

no poden més que caure sota la rabia implacable del foc.

Cremem les falles i els fallers.

Que estes flames famolenques es carreguen tot allò que està mal fet

mentre superen sense pausa fronteres i continents.

Mora la injustícia i també l’esperança,

mai més la necessitarem!

Es crema el món i la humanitat,

i tantes cadenes que es cremen,

com els dies i les nits

i les hores i el temps,

i milers de versos que es creien inmortals

també es cremen, sí,

i tantes línies arrogants…

Tot es crema i tot és un crit estripat i triomfal.

I no és fins que cadascuna de les coses que coneixíem s’ha cremat

que la flama que engendràrem es fa tèbia, dèbil,

i cansada però satisfeta

també desapareix.

Imagina. Què dic, imagina’ns

a tots dos de la mà

en una realitat sense precedents.

Imagina que per fi este dia,

entre la pols i la cendra,

caminem decididament.

Patria

[Publicado originalmente en atwatheory.blogspot.com el 18 de enero de 2015]

En la tibiedad de la penumbra adivino los caminos que traza su figura. Se pierden en las sombras para encontrarse en los lugares exactos con inocencia, trazan infinitas curvas que hasta el infinito pretenden llegar mientras juguetean en la noche y dibujan, sin quererlo, una sencilla, perfecta desnudez. Tras su frágil resguardo, pienso, me adivina ella a mí, absorto en aquel regalo de casual arquitectura humana.

Pensará en el baile macabro del que éramos protagonistas, dos almas errantes buscando convicciones a las que aferrarse. Que éramos potencias blindadas en lo que es mera apariencia, finalmente convertidas en un morir de cuerpos que se desgarran y hacen jirones, que se insuflan vida y se la arrancan perdido el norte de sus anhelos de nación, de hogar, de cualquier sentir común que les acepte y proteja. Y pensará que así es mucho mejor, navegando a la deriva, chocando con extraños.

O tal vez solo duerma y escudada por Morfeo sueña ajena al rumor de mis certezas. Tal vez no está presente y me ampara sólo el engaño de su silenciosa compañía. Pero yo esta noche voy servido de ideales. En una suerte de amanecer recogeré la voluntad para volver a enfrentar este teatro absurdo del sufrir con alegría, del reír con dramatismo, pero esta noche tengo mi lugar.

Porque un instante revelado la dibuja frente a mí.

Su cabello

Su espalda.

Su culo, mi patria.

Terqueza pandoriana

[Publicado originalmente el 9 de junio de 2014 en atwatheory.blogspot.com, texto editado]


La esperanza es un sentimiento extraño. Lo contrario del sano entendimiento. La esperanza no atiende a razones, no valora ni compara los factores que condicionan la realidad que la rodea. Se limita a rechazarla y sueña con otros desenlaces. Sueña lo que podría ser. Lo que en efecto, ha de ser la realidad.

***

Uno no se arroja a la esperanza, ni siquiera al verse desesperado y cobarde. No se entrega la mezquina inercia sin más. Ella nace del fondo de las tripas, de lo más profundo e inexplorado del ser; invade a uno y cultiva en él sus incoherencias y absurdidades, sus ensoñaciones. Si algo tiene la esperanza es su sinceridad. Y no es fácil librarse de ella, sólo en las horas más extremas la veremos tambalearse.

***

El huésped de la esperanza ve nublada su razón y capacidad reflexiva, vive a fuerza de ilusiones alejándose del que tal vez sea el camino del conocimiento. El esperanzado, ante todo, sufre. Paga con sufrimiento sus anhelos. Porque se ve infeliz y carente, y soporta, a la vez que detesta, un tiempo que no es el suyo en pos de algo mejor. Le observa Zeus desde lo alto, gozoso con su tormento prolongado, indefinido…

También a la esperanza acompaña una inyección de voluntad. Nuevas fuerzas florecen en el sujeto al que atrapa, como lanzas al viento. Y chocan con muros para caer y renacer, arrojándose de nuevo a lo incierto, quién sabe si avanzando poco a poco a trompicones o afirmando un continuo ciclo de absurdidad y autodestrucción. Y entretanto vive, pues sufre el esperanzado. Vive, pues dibuja vastos caminos mientras persigue la utopía.

***

Lo más curioso de la esperanza es que cuando deje de existir, prácticamente nada de lo ocupado será diferente. La realidad, tan detestable, se limitará a reafirmarse sin nadie que le haga frente. Tal y como ha venido haciendo desde siempre, cuando hombres y mujeres cargados de sueños y ávidos de libertad le plantaban cara, luchaban, y sufrían mientras tanto. Sólo cesará esa afirmación, por su parte, de lo que ha de ser. Y que sin embargo y pese a todo, nunca ha sido.

Si algo ha de cambiar cuando muera la esperanza, seremos cada uno de nosotros. Y cada cosa con la que frustrados, buscábamos el alivio. Nuestra profunda hemorragia, liberadora, elevadora de penas y alegrías. Lo será el arte, la literatura, la poesía… Cambiaran los objetos menos necesarios de la vida, aquellos que por contra guardan diligentemente su esencia. Desaparecerán. Se apagarán todas las luces y melancolías; la lluvia dejará de ser lo que muchos hacían de ella.

Cuando caiga derrotada, golpeada, humillada y masacrada la esperanza, desaparecerán junto a ella unas lineas tristes, pesimistas en apariencia. Tan solo en apariencia. Porque cuando ella deje de estar, ya no sabré dónde buscar las palabras para decir cómo es sin duda, la esperanza, un extraño sentimiento.

Luces de Navidad

[Publicado originalmente el 25 de diciembre de 2013 en atwatheory.blogspot.com, texto editado]

Allí arriba podíamos ver otra realidad, la realidad. A nuestros píes no se encontraba una ciudad a finales de diciembre como habíamos supuesto que sería. A nuestros píes se encontraba el mundo entero. No existíamos, pero todo existía para nosotros. Podíamos ver las luces ocultando la noche, la gente ocultando la humanidad, respirábamos aquella felicidad y alegría como si fuese plástico ardiendo porque plástico era y así se consumiría. Todo predispuesto para dar solidez a una columna de humo negro. Luces, regalos, pretendidos afectos.  Todo para no ser el pobre desgraciado que no es feliz en Navidad.

Allí arriba, sin ser nadie, eramos superiores a todo aquello. Podíamos permitirnos disfrutar del espectáculo con arrogancia, saber que todo está mal y solo querer observar, contemplar nuestro mundo hasta el momento en que estallara, porque era nuestro, porque la realidad nos pertenecía.

Así debía sentirse Dios, pero nosotros teníamos frío y una sonrisa amarga en la boca, esa que acompaña la existencia y te recuerda que sigues vivo. ¿Eran debajo nuestro conscientes de ello? Es la sonrisa que te recuerda que no eres un observador, sino parte de la escena. Que acabarás siendo polvo y ceniza sobre el que otro construya su atalaya temporal.

 

Solo nos quedaba disfrutar, disfrutar mientras pudiéramos con la sinceridad que, allí abajo, se había dejado comprar.

Egos

[Publicado originalmente el 3 de noviembre de 2013 en atwatheory.blogspot.com, texto editado]

Me encontré frente a un reloj de gris arena, frente a cada grano de utopía sepultado por segundo. Un torrente de esperanzas vacías que no era el tiempo lo que movían, tan solo a mí y cada desafortunada idea ya extinta.

Él era reloj, o era yo ilusión, ahí en el reflejo de lo que el polvo no llegó a cubrir. Y mientras tanto se quemaban el libro y su escritor, y me sentaba y lo miraba y la esperaba,  una verdad capaz de compensar, de fusionar lo utópico y lo racional. La que no se me ocurrió buscar.

 

 

 

Él era reloj, o era yo ilusión, hasta que me encontré siendo yo él, y él mera intuición.

The Leftovers: La búsqueda de Dios

Dos hombres se sostienen la mirada en la bodega de un barco. Dos simples y frágiles hombres, sin grandes diferencias entre ellos, excepto porque uno está maniatado a una silla de ruedas y asegura ser Dios. A pocos metros, un león enjaulado asiste como silencioso testigo a su batalla dialéctica:

-¿Por qué no me parte un rayo? ¿Por qué no transformas esas cuerdas en serpientes y te liberas?

-No lo necesito. Vas a desatarme en cuanto consigas lo que quieres.

-¿Y qué se supone que quiero?

-Mi atención.

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Justin Theroux encarna a uno de los principales protagonistas, Kevin Garvey.

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La historia que nos robaron

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Hace unos meses fui a Xàtiva a cubrir el 78 Aniversario del bombardeo de la aviación de Mussolini sobre la estación de tren. Fue un acto sobrio pero muy emotivo, donde se trajo a colación el sangriento recuerdo de aquellos años de Guerra Civil. Por supuesto, también se evocó la República, e inevitablemente, todo cuanto se perdió junto a ella.

De entre todas las intervenciones me gustó especialmente la del profesor Toni Morant por su mesura y sensatez. Habló de aquellos años tricolor con la lucidez de aquel que se dedica a trabajar con la historia, pero sin dejar de lado la incontenible emoción de quien aún siente el dolor de lo arrebatado latiendo bajo su pecho. De este modo, su reivindicación de la República no fue ni mucho menos la de una utopía realizada, sino la de un momento histórico en el que España, no sin evidentes carencias e imperfecciones, por fin se encontraba en el rumbo adecuado.  Seguir leyendo “La historia que nos robaron”

Los feministas

Los feministas

Hubo un tiempo en el que no existía un palmo de tierra en África que no fuera una colonia europea. Todo el continente estaba de un modo u otro dominado por el hombre blanco. Por alguna razón, a sus habitantes nunca les gustó aquello, y con el tiempo fueron haciendo notar con cada vez más intensidad que su situación era humanamente insostenible. También en Europa, a causa de un ‘no se qué’ que acordaremos en llamar “progreso”, empezaron a levantarse voces críticas con el colonialismo que también fueron clave para acabar con él.

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